viernes, 19 de junio de 2015


La soledad y el miedo a veces pueden interceder en medio de ti, a tal punto de confundirte entre tu "realidad.
A continuación, se presenta un relato llamado "Tiniebla Infernal", escrito el año pasado.


Tiniebla Infernal


Era invierno, la lluvia azotaba mi ventana. Sentía como si toda presencia de calor hubiera desaparecido. Mi cuerpo se estremecía por completo. Al momento de sentir esas tenebrosas luces y ruidos que traspasaban la habitación, mis brazos sin querer abrazaron fuertemente mi almohada y me aferraba a ella con temor.
A pesar del fío que el viento arrastraba por entre las bisagras de mi ventana, buscaba desesperado en medio de mi cama y de la obscuridad una miserable señal de calor que lograra hacerme sentir más seguro. Me encorvé como un bebé en brazos de una madre en aquella búsqueda, sin embargo, en vez de encontrar calor, un escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir la presencia de un ser indefinible a mi lado. Instantáneamente, di un salto tremendo y encubierto por mis sábanas decidí a voltearme cuidadosamente. La lluvia era cada vez más fuerte, y estaba casi seguro de que en mi habitación no había nadie más que yo. Temeroso, bajé por las escaleras por una taza de café, pero aún así la horrible sensación de ese escalofrío y de lo ocurrido anteriormente, merodeaba por mi mente sin remedio. Creí que tal vez solo eran mis sentidos que estaban alterados por mi horrible miedo a los truenos y relámpagos. Hasta ese momento, no tenía mayor confusión, obviamente era solo imaginación mía.
Me dispuse a no dormir esa noche, me arrollé en mi sillón preferido, cerca del fuego y acompañado del mejor cómic que encontré en casa. La verdad, era algo perturbador, pero me mentalicé simplemente a leer.
Al cabo de unas horas, ya no sabía qué hacer, la leña se volvía cada vez insuficiente para lograr apocar el frío que yo sentía. No sabía que hora era, cuando entonces nuevamente sentí esa sensación.
-¿¡Quién eres!? ¡Déjame en paz!-le dije. Repetí la misma frase casi 10 veces, pero nadie respondió.
Fue ahí cuando recordé las palabras de mi padre al morir y dejarme a cargo de la casa: "Kevin, en los momentos en que más solo te sientas, el miedo estará contigo en cada momento. Todos creyeron que estaba loco, incluso tú, pero te diré algo; nadie está loco, la tiniebla infernal que tú veas, no es más que tu miedo."
Desde entonces, que vivo aterrado, no sé si realmente estoy vivo, o estoy muerto. No sé si realmente hay alguien más aquí, o es que estoy solo. No sé si realmente estar solo, sea la causa del miedo.
¿Qué tal si en verdad no estoy solo, y tú estás aquí escuchándome hablar como "loco"?.